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NacionalEl electorado de centro, la pieza más codiciada por los partidos políticos
Fuente ABC (Oct 08, 2015) Nacional
Apelar al voto útil se presenta como la estrategia primera de los dos grandes partidos ante el 20-D: si quieres que gobierne, vótame y olvida los posibles pactos postelectorales. Lo que hasta ahora era territorio exclusivo de los socialistas para atraer a votantes de IU, se ha extendido con el aterrizaje de los partidos emergentes. El objetivo de PP y PSOE pasa por alejar al electorado indeciso de Podemos y Ciudadanos. Ya lo advirtió el presidente del Gobierno ante las municipales del 24M: «Cuando se vota a otros hay que andar con mucho cuidado porque uno se puede encontrar con que vota al PSOE y no se entera».

Los votantes de centro y los que se declaran «sin ideología» son el Dorado que todos los partidos quieren conquistar. Un deseo necesario si tenemos en cuenta que suponen alrededor de un 40% del electorado. Según se recoge en «Aragón es nuestro Ohio» —cuyos autores son un equipo de sociólogos y politólogos que han analizado las singularidades del panorama electoral español en casi todas sus vertientes—, desde 1978, en todas las elecciones generales se ha seguido el patrón de que el partido más votado es también el favorito por los electores del centro. Se podría entender así que quien convence a la mayor parte de este amplio grupo se lleva la victoria en las generales. Es uno de los mitos que se ha forjado desde la Transición hasta nuestro días y que los autores de esta radiografía electoral desbrozan: «Los partidos que ganan también ganan en el centro, pero no ganan porque ganen el centro», exponen.

Todo apunta a que el 20 de diciembre se puede romper el patrón. El partido predilecto por la mayoría de los votantes de centro, según las encuestas, es Ciudadanos. Sin embargo, que la formación de Albert Rivera cuente con el apoyo de quienes se autoubican en el centro ideológico no le garantiza la victoria electoral: «En un sistema bipartidista, es lógico que el que llegue a [convencer] al centro gane, pero con el panorama de cuatro partidos habrá que ver», explica Alberto Penadés, Profesor Titular en el Departamento de Sociologia y Comunicación de la Universidad de Salamanca y co-autor de «Aragón es nuestro Ohio».

Pese a todo, el objetivo sigue siendo el mismo para los dos grandes partidos. Y así lo han predicado el presidente del Gobierno y el líder de la oposición en los dos actos que han tenido este martes. Mariano Rajoy, desde el Foro ABC, ha respondido que las elecciones «se ganan desde la moderación, la prudencia y competencia» cuando le cuestionaban si la clave para ganar era «conquistar el centro».

Por su parte, Pedro Sánchez respondía en la Cadena COPE a Ángel Expósito con un escueto «sí» a la pregunta: «¿Las elecciones se ganan por el centro?». «¿Y entonces por qué pacta con Podemos?», se preguntaba después Expósito en Twitter. Antes, había dejado clara su visión de la contienda electoral: «El próximo presidente será Mariano Rajoy o yo». Los representantes de los dos grandes bloques. Que el centro derecha apoye al PP y el centro izquierda, al PSOE. Apelar al voto útil.

Podemos saltó a la palestra mediática tras las europeas de 2014 con un intento por parte de Pablo Iglesias de romper el eje entre izquierda y derecha que siempre había marcado la contienda política en nuestro país. En cierta medida, Podemos intentó continuar el mensaje del 15-M; querían «renegar» de la izquierda para decir que eran «los de arriba» contra «los de abajo» (el 99% contra el 1%, en su versión Occupy Wall Street en EE.UU.) Pablo Iglesias lo repetía en sus constantes apariciones televisivas, con el objetivo de atraer a toda esa gente desencantada tras la «crisis de representación» del 2011. Cuatro años después, con la situación económica e institucional estabilizada, el eje izquierda-derecha sigue marcando el ámbito político (de hecho, nunca dejó de hacerlo, bien sea porque lo emplean los medios o por la propia lógica de partidos, según Alberto Penadés).

Uno de los puntos clave del fracaso de Podemos en la elecciones catalanas fue no tomar posiciones en el asunto dominante. Para Pepe Fernández-Albertos, Doctor en ciencias políticas por la Universidad de Harvard, Podemos «no se ha posicionado en unas elecciones en las que el eje marcado no era izquierda o derecha, sino soberanismo o unionismo». Algo que sí supo hacer Ciudadanos, que se convirtió en la opción mayoritaria de los constitucionalistas.

De la misma manera, «el PSOE va a pelear para situarse como el rival único del PP para ganar las elecciones generales», en palabras de Albertos. Con la lucha en el eje izquierda y derecha, los dos grandes partidos lo tienen más fácil para mostrarse a los electores como el voto útil.

Ahora bien, ¿cómo puede acercarse un partido al centro, convencer a los «sin ideología», y mantener el apoyo de su votante más escorado? «Tienes que moderarte y parecer atractivo a gente que no te veía cercano o viable, pero tampoco puedes difuminar tu mensaje porque a tus fieles los pierdes», argumenta Fernández-Albertos. Penadés justifica que «la lógica de la competencia democrática es establecer una alianza entre votantes que incluya a un grupo de gente que tiene unas ideas menos moderadas, pero que pueda incorporar también a moderados; si no, no ganas las elecciones. Lo mismo da que seas Podemos o el PP». De esa manera, los partidos deben mantener un complicado equilibrio: «Hay una tensión entre un núcleo electoral que prefiere hacer ciertas cosas y las que son preferidas por los minoritarios».

  
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