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CineCríticas de los estrenos de cine del 13 de febrero de 2015
Fuente Cope (Feb 14, 2015) Cine
Calificación y breve comentario de todos los estrenos de cine de esta semana por Jerónimo José Martín.

Red Army

**** (8)

Director y guionista: Gabe Polsky. Intervienen: Scotty Bowman, Vyacheslav Fetisov, Anatoli Karpov, Alexei Kasatonov, Felix Nechepore, Vladimir Pozner, Tatiana Tarasov, Vladislav Tretiak. Documental. 76 min. Jóvenes.

Este espléndido documental narra los destinos cruzados de la Unión Soviética y de su mítico equipo nacional de hockey sobre hielo, conocido popularmente como Red Army (El ejército rojo), sobre todo por la condición militar de todos sus componentes y por su innata finalidad propagandística, además de deportiva. El ex-capitán del equipo, Slava Fetisov —líder del legendario quinteto completado por Sergei Makarov, Vladimir Krutov, Igor Larionov y Alexei Kasatonov—, evoca su trayectoria fuera de lo común: primero adulado como un héroe nacional y luego condenado como enemigo político. Una evolución similar a la que sufrieron varios de sus compañeros en este abigarrado grupo humano, que encarna a la perfección las grandezas y miserias de la agitada Rusia contemporánea.

Generosamente producido por el alemán Werner Herzog y el neoyorquino Jerry Weintraub, el filme está muy bien escrito y dirigido en solitario por Gabe Polsky, un estadounidense de origen ruso, que ya había dirigido en 2012, con su hermano Alan, el thriller ‘The Motel Life’. Polsky acierta sobre todo al primar los perfiles humanos de la historia con el fin de encarnar en ellos de un modo asequible la tensa historia de la Guerra Fría y sus consecuencias en la actualidad. Un objetivo que consigue plenamente gracias a la naturalidad y sustancialidad de las entrevistas que ha realizado, ilustradas con magníficas imágenes de archivo —la mayoría, desconocidas para el no especialista— y muy bien acompañadas por la sugestiva banda sonora de Christophe Beck y Leo Birenberg. Todo ello, desplegado con sorprendente agilidad en unos jugosísimos 76 minutos.

Aunque Polsky mantiene una elogiable ponderación, y permite que el espectador saque sus propias conclusiones, el retrato que desarrolla la película del “paraíso soviético” es realmente espeluznante, sobre todo por la nitidez con que denuncia la deshumanización y degradación que generó el comunismo, apreciable especialmente a partir de que el entrañable entrenador Anatoly Tarasov fuera sustituido por el tiránico Viktor Tikhonov, mucho más comisario político. Y también son incisivas sus críticas al cierto racismo que ensombreció la trayectoria de algunos de esos jugadores rusos en las ligas profesionales de Estados Unidos y Canadá. J. J. M.

Agente doble

(Shadow Dancer)

*** (6,5)

Director: James Marsh. Intérpretes: Andrea Riseborough, Clive Owen, Aidan Gillen, Gillian Anderson, Domhnall Gleeson, Stuart Graham, Martin McCann. Guion: Tom Bradby, basado en su novela. Thriller. 101 min. Jóvenes.

Aprovechando el exitazo de premios, crítica y público de ‘La teoría del todo’ —reciente triunfadora de los Premios Bafta y candidata a cinco Oscar—, se estrena ‘Agente doble’ (2012), el anterior largometraje de ficción de su director y guionista, el premiado documentalista inglés James Marsh (‘Man on Wire’, ‘Proyecto Nim’). Se trata de un intenso thriller en torno al IRA, escrito por el periodista y escritor británico Tom Bradby a partir de su propia novela.

En 1973, durante una dura intervención del ejército británico, fallece en Belfast un niño. Veinte años después, tras un atentado fallido en Londres, su hermana mayor, Colette McVeigh (Andrea Riseborough), miembro activo del IRA, es capturada por el MI5. Mac (Clive Owen), el oficial encargado del caso, le ofrece la posibilidad de evitar la cárcel si se convierte en informadora en Belfast del servicio de inteligencia británico.

En ‘Agente doble’, Marsh ya apunta tres cualidades que ha confirmado en ‘La teoría del todo’: su solidez narrativa, la ponderación de su mirada y su capacidad para la dirección de actores. En efecto, aquí volvió a aprovechar la proverbial cercanía de Clive Owen —siempre veraz en su matizada caracterización—, al tiempo que dio a conocer internacionalmente a la actriz inglesa Andrea Riseborough, en uno de sus primeros papeles como protagonista. Ambos se benefician de un notable elenco de secundarios, de la gélida planificación hiperrealista de Marsh —siempre al servicio de los actores— y del equilibrado acercamiento del guion al conflicto norirlandés: nada maniqueo, crítico con uno y otro bando, y atento siempre a los conflictos existenciales de los personajes.

La película, sin embargo, no llega al nivel de ‘La teoría del todo’ por la cierta lentitud de algunos pasajes y, sobre todo, por ciertas debilidades en el entrecruzamiento de las diversas intrigas que impulsan la trama. Una trama, además, no demasiado original y emocionalmente más fría y menos impactante que la de películas similares, como ‘Agenda oculta’, ‘En el nombre del padre’, ‘Bloody Sunday’ o la reciente ‘71’. J. J. M.

Brasserie Romantic

(Brasserie Romantiek)

** (5,5)

Director: Joël Vanhoebrouck. Intérpretes: Koen De Bouw, Barbara Sarafian, Anemone Valcke, Zoë Thielemans, Filip Peeters, Axel Daeseleire, Sara de Roo, Ruth Becquart, Wouter Hendrickx, Mathijs Scheepers, Tine Embrechts, Thomas Janssens. Guion: Jean-Claude Van Rijckeghem y Pat van Beirs. Tragicomedia. 102 min. Adultos.

El día de San Valentín, la tensión es palpable en Brasserie Romantic, el restaurante que la frustrada Pascaline (Sara de Roo) y su tosco hermano Angelo (Axel Daeseleire) regentan en una ciudad flamenca de Bélgica. Durante la exquisita cena, entra en crisis el matrimonio de un agresivo vendedor y su insatisfecha esposa; un tipo esquizofrénico trata de ligar con una chica que ha conocido por Internet; y un extrovertido camarero intenta aliviar las tendencias suicidas de una deprimida mujer que ha sido abandonada por su marido. Son testigos de esos hechos una estridente pareja heterosexual, una discreta pareja gay y un anciano hosco y caradura, al que acompaña una guapa mujer mucho más joven que él. Para colmo de males, ha llegado Frank (Koen De Bouw), un antiguo amante al que Pascaline no ve desde hace veinte años, y que lanza una inquietante proposición a la desconcertada mujer.

Se deja ver este segundo largometraje para el cine del realizador televisivo belga Joël Vanhoebrouck (‘10 jaar leuven kort’), íntegramente rodado en neerlandés y similar en su planteamiento a ‘La cena’ (1998), del italiano Ettore Scola. Vanhoebrouck dirige muy bien a sus actores, exprime hasta el último rincón del restaurante donde transcurre la mayor parte de la acción y entrecruza con agilidad los diversos conflictos de los personajes, suavizando con golpes de humor el tono más bien pesimista y desencantado del conjunto. Destaca en este sentido la trama central en torno a Pascaline y Frank, marcada por una certera llamada al sentido de responsabilidad. El problema es que las tramas secundarias son mucho más ligeras y superficiales, e incluso recurren a un tono descarnado o decididamente grosero. Tampoco ayuda la artificiosa complacencia del filme con la ideología de género, que pone de manifiesto la limitada visión del amor que maneja Vanhoebrouck. Estos desenfoques alejan ‘Brasserie Romantic’ de otros filmes romántico-gastronómicos más sugerentes, como ‘Comer, beber amar’, ‘Deliciosa Martha’, ‘Sin reservas’ o ‘Bon appétit’. J. J. M.

La señal

(The Signal)

** (5,5)

Director: William Eubank. Intérpretes: Laurence Fishburne, Olivia Cooke, Brenton Thwaites, Sarah Clarke, Beau Knapp. Guion: William Eubank, Carlyle Eubank y David Frigerio. Ciencia-ficción. 96 min. Jóvenes-adultos.

Nic (Brenton Thwaites) y su mejor amigo Jonah (Beau Knapp), ambos estudiantes, llevan tiempo tras la pista de Nomad, un hacker que ha conseguido colarse en los sistemas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Sus pesquisas llevan a Nic, Jonah y Haley (Olivia Cooke), la novia de Nic, hasta el desierto de Nevada, donde de pronto desaparecen misteriosamente. Cuando recobra el conocimiento, Nic descubre que ha sido aislado en un sofisticado laboratorio, donde le estudia un tal Dr. Wallace Damon (Laurence Fishburne) con todo tipo de precauciones, como si el chaval hubiera sufrido una radiación atómica.

Este segundo largometraje del californiano William Eubank (‘Love’) ganó el Premio a los mejores efectos especiales en el Festival de Sitges 2014. Un galardón especialmente meritorio si se tiene en cuenta el modesto presupuesto de este filme ‘indie’ de ciencia-ficción. A través de una inquietante planificación, con ciertos toques oníricos, Eubank dosifica bien la intriga, refuerza el sólido trabajo de los actores y consigue captar la atención del espectador. Pero acaba decepcionando, pues ralentiza demasiado el avance de la acción, no profundiza demasiado en los dramas de los personajes y se desvía finalmente hacia caminos algo trillados. Además, en su afán por ganarse al público juvenil, recurre en exceso al tono zafio y epidérmico de las comedias de instituto. En este sentido, parecen excesivas las comparaciones que algunos han establecido entre este filme y los superiores ‘Otra tierra’ u ‘Orígenes’, del también estadounidense Mike Cahill. J. J. M.

Cincuenta sombras de Grey

(Fifty Shades of Grey)



Directora: Sam Taylor-Johnson. Intérpretes: Jamie Dornan, Dakota Johnson, Jennifer Ehle, Luke Grimes, Victor Rasuk, Eloise Mumford, Max Martini, Rita Ora, Marcia Gay Harden. Guion: Kelly Marcel, basado en la novela de E. L. James. Drama. 124 min. Adultos.

Anastasia Steele (Dakota Johnson), de 22 años, es una estudiante de Literatura de la Universidad de Washington (Seattle), que recibe el encargo de entrevistar al popular y joven empresario Christian Grey (Jamie Dornan), un millonario de 27 años. Impresionada por el extraordinario atractivo de Grey, la inexperta e inocente Anastasia intenta olvidarlo, pero pronto comprende cuánto le desea. Cuando finalmente la pareja inicia una apasionada relación, la chica se sorprende por las prácticas sexuales sadomasoquistas de Grey, al tiempo que descubre los límites de sus más oscuros deseos.

He aquí la sinopsis de esta hiperpublicitada adaptación fílmica de la primera novela de la exitosa trilogía erótica iniciada en 2011 por E. L. James. Una saga que la escritora londinense desarrolló a partir de su propia ‘fanfiction’ de la saga ‘Crepúsculo’, de Stephanie Meyer, titulada originalmente ‘Master of the Universe’ (‘Amo del Universo’) y publicada por episodios en varias webs bajo el seudónimo de Snowqueen’s Icedragon. La distribuidora del filme no ha querido mostrarlo a la prensa española antes de su estreno, quizás para evitar críticas negativas durante su primera semana de exhibición, y rentabilizar así los cientos de miles de entradas que ha colocado en la preventa. Por el tráiler y las primeras críticas publicadas en Estados Unidos, la película padece la misma baja calidad narrativa y dramática de la novela, denostada por la mayoría de los críticos literarios, calificada de “basura” por Stephen King y sobre la que Sir Salam Rushdie afirmó: “Nunca he leído algo tan mal escrito. Ha hecho que ‘Crepúsculo’ se parezca a ‘Guerra y paz’”.

Por otra parte, este segundo largometraje de la cineasta londinense Sam Taylor-Johnson (‘Nowhere Boy’) parece mantener gran parte de la morbosidad de la novela, muy explícita en sus numerosas escenas sexuales y frívolamente complaciente con las prácticas BDSM —bondage (atadura)/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/masoquismo—, presentadas sin más como actividades sexuales no convencionales o alternativas, y obviando por tanto las advertencias de numerosos expertos sobre su machismo, sus posibles componentes patológicos y su directa relación con el aumento de la violencia sexual en las últimas décadas, especialmente contra las mujeres. No parece una buena noticia, por tanto, el estreno sin polémica de este filme que, al grito de “Pierde el control” —su lema publicitario en España—, dota de carta de normalidad a lo que muchos han denominado “porno para mamás”, aunque en realidad son sus hijas adolescentes quienes más lo están leyendo. Ahora, además, lo podrán ver en la gran pantalla. J. J. M.

No confíes en nadie

(Before I Go to Sleep)

** (5,5)

Director: Rowan Joffé. Intérpretes: Nicole Kidman, Colin Firth, Mark Strong, Anne-Marie Duff, Dean-Charles Chapman, Jing Lusi, Adam Levy, Llewella Gideon, Charlie Gardner, Rosie MacPherson. Guion: Rowan Joffe, basado en la novela de S.J. Watson. Thriller. 92 min. Jóvenes-adultos.

Christine (Nicole Kidman) es una mujer de 47 años que, a consecuencia de un misterioso suceso, desde que tenía 25 es incapaz de recordar el pasado ni de mantener los recuerdos recientes durante más de un día. Así que, cada mañana, al despertarse, cree que está soltera y que aún debe tomar grandes decisiones, y se asombra de ver a su lado a Ben (Colin Firth), un hombre que dice ser su marido y que le ayuda pacientemente a reiniciar su vida cada día. También todos los días, en cuanto Ben se va al trabajo, Christine recibe la llamada del Dr. Nasch (Mark Strong), que dice ser su neurólogo y que la insta a ver el vídeo que ella misma se ha grabado el día anterior y que ha escondido para que Ben no lo viera. Vídeo a vídeo, Christine va descubriendo hechos que no cuadran con los relatos de Ben y del Dr. Nash.

Podría haber dado mucho de sí este inquietante argumento, con elementos de ‘Recuerda’, ‘A propósito de Henry’, ‘Atrapado en el tiempo’, ‘Memento’, ‘The Majestic’, ‘Mulholland Drive’, ‘50 primeras citas’ y otras películas sobre amnésicos. Un argumento convertido en novela en 2011 por el inglés S.J. Watson y en guion por el propio director del filme, el londinense Rowan Joffe (‘Brighton Rock’), hijo del cineasta Roland Joffé y la actriz Jane Lapotaire. Además, el filme contaba con un reparto estelar y un notable equipo técnico. Todos ellos cumplen con creces, pero la película casi nunca conmueve al espectador como debería. Una parte de la culpa hay que adjudicársela a la plana puesta en escena de Rowan Joffé, cuyas constantes invocaciones al maestro Hitchcock y sus discípulos se quedan siempre cortas. Pero falla sobre todo el guion, arrítmico, confuso, a ratos tramposo, y demasiado explicativo en su recta final. Tampoco ayuda la impostada sordidez de ciertas concesiones eróticas y sanguinolentas. J. J. M.

  
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