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ReportajesVida y origen del DNI
Fuente ABC (Jun 21, 2013) Reportajes
En su vida ha sufrido toda clase de cambios: ha sido rosa, verde, azul o incluso multicolor. En una época hasta hablaba sobre cuál era el grupo sanguíneo, la profesión o el estado civil de su portador.

El primer español que tuvo uno en sus manos fue el mismo que lo ideó. En el año 1944, en plena posguerra Francisco Franco decidió crear un documento que diera identidad a todos los españoles. En el General Franco comienza la larguísima serie numérica que en nuestro días tiene 8 dígitos y una letra: Francisco Franco tenía el número 1; su esposa, Carmen Polo, el 2; y su hija, Carmen Franco, el 3.

En 1951 se identificó al Rey Don Juan Carlos y a la Reina Doña Sofía, a quienes se les otorgaron los números 10 y 11 respectivamente. La Familia Real se quedaría con la franja numérica que va del 10 al 99. Con una curiosidad, cuenta la Secretaría General de la Unidad de Documentación de la Policía Nacional: el 13 (que debería haber tocado a la Infanta Cristina) fue descartado.

«En la Familia Real decidieron saltarse el número 13»

Sería en 1980 cuando a la Infanta Elena le sería asignado el número 12 mientras a la Infanta Crisitina se le otorgaría el 14. Años más tarde, al Príncipe Felipe le tocaría el 15 y a sus hijas los consecutivos: el 16 para la Infanta Leonor y el 17 para la infanta Sofía.

¿Hasta después de la muerte?

¿Qué ocurre con nuestro número de identidad una vez morimos? ¿Es cierto como dicen las malas lenguas que las personas con números bajos tienen el número de un muerto? El Documento Nacional de identidad nace y muere con nosotros. Explican desde la Unidad de Documentación que los números se otorgan por lotes a cada equipo. En principio, cuentan con un amplio conjunto de números sin asignar y si los terminan se les aporta un nuevo lote, no necesariamente correlativo al anterior.

Entonces, ¿cómo explicar los números bajos? Lo que ocurre, explican desde la Unidad de Documentación, es que «no se utilizan todos» y cada cierto tiempo «se recuperan los restantes». Afortunadamente el Documento Nacional de Identidad es personal e intransferible incluso después de la muerte.

Vocación de control

Como decíamos no fue hasta el año 1944 cuando el Generalísimo tomó la decisión de crear un documento que otorgara identidad a los ciudadanos del país. Sin embargo, no fue hasta 1951 cuando se emitió el primero de ellos. «No hay duda de que aunque su utilidad actual es acreditar identidad de un ciudadano a efectos jurídicos, en su nacimiento tenía una «vocación de control», explican desde la Oficina de Documentación y archivo. En el momento de su creación, el DNI solo «era obligatorio» para aquellos que quedaran en «libertad vigilada después de salir de prisión» y para los hombres que «por su oficio o negocio cambiaran de domicilio».

Otra curiosidad la cuenta la Agencia EFE: existían cuatro categorías y precios con arreglo a las condiciones económicas de los titulares del documento. Según la entonces llamada agencia CIFRA «su coste era de 25 pesetas para los ciudadanos de primera, diez pesetas para los de segunda y cinco para los de tercera». Se facilitaba gratuitamente a los «pobres de solemnidad» y a los «productores que se encontraban en paro forzoso». Estas cuatro categorías se mantuvieron hasta 1980, cuando se estableció una categoría única. En la actualidad el DNI-E cuesta 10,40 euros. Incluso a los pobres de solemnidad.

  
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